ARMAS
ARROJADIZAS
Saludos Alumnos y alumnas de Artes Guerreras.
Bienvenidos a la tercera clase. Ésta versará sobre las armas arrojadizas. En
las dos clases anteriores dejamos sin explicar tanto las lanzas arrojadizas como
las hachas y armas contundentes arrojables. Con esos dos grupos y alguno más
formaremos esta clase.
Parte I: Introducción.
Como su nombre indica, las armas arrojadizas
son armas que usamos para herir al enemigo arrojándoselas. Como se verá más
adelante, algunas han sido diseñadas para ello y otras simplemente se usan así
en situaciones especiales.
Seguramente el origen de este tipo de armas
(sobretodo las más elaboradas) no es la guerra sino la caza. Conseguir llegar
tan cerca de un animal que cazamos como para golpearle con armas que empuñamos,
es muy difícil y a menudo imposible, y elaborar un arco tiene su complejidad,
por lo que lo natural es diseñar armas que podamos arrojar y así cubrir más
distancia.
La forma de usarlas es más o menos común a
todas, salvando las diferencias de tamaño y forma y las excepciones:
·
Como
norma general se lanzan a una mano, tras hacer un movimiento de retroceso del
brazo que lanza destinado a dar un mayor impulso, se traza con el mismo una
trayectoria semicircular hacia delante para una vez allí arrojar el arma. El
momento de soltar el arma dentro de ese movimiento hará que salga con una
trayectoria más alta o más baja (cuando más arriba sueltes más alto saldrá). La
combinación de la fuerza con la altura del lanzamiento será lo que el tiro
llegue más o menos lejos.
·
El
otro brazo tiende a ayudar al impulso haciendo un movimiento complementario por
su propio costado, haciendo que los hombros y las caderas ayuden más fácilmente
a conceder más potencia. Si queremos un lanzamiento muy lejano o muy fuerte
deberemos usar con fuerza este brazo para serenar la potencia necesaria, y no
concentrarnos únicamente en el brazo que arroja.
·
Con
respecto a las piernas, lo normal es que la pierna adelantada sea la contraria
a la del brazo que lanza en el momento de iniciar al lanzamiento. Luego,
dependiendo de nuestro objetivo se mantendrán así o la pierna atrasada se
adelantará al tiempo que el brazo que lanza. Esto lo haremos para conseguir aun
más distancia de lanzamiento, pudiendo incluso lanzar en carrera. Si preferimos
un tiro más preciso, intentaremos que la maniobra sea con las piernas en
estático, bien ancladas al suelo.
Las armas más largas suelen necesitar de
movimientos más amplios por parte de las extremidades mientras que las más
cortas permiten movimientos cortos y precisos (no quiere decir esto que no se
pueda conseguir mucha precisión con una jabalina).
En
Como siempre he dividido las armas en una
clasificación. Esta vez la causa intrínseca a la misma es el motivo del diseño,
ya sea fortuito, por adaptación o específico. He dejado a parte las jabalinas y
los venablos a propósito (al llegar a las tareas lo entenderéis) y por último
hablaremos de las posibles estrategias y, como siempre, de las razas que se han
caracterizado pro usar estas armas.
Parte II: Armas Arrojadizas Improvisadas.
Cuando pienso en cómo “nacen” las armas
arrojadizas,…, a mi me viene sólo una respuesta a la cabeza, alguien intentaba
golpear a otro alguien o a algo y no alcanzaba, por lo que le arrojo lo que
tuviera más cerca. Tal vez no fue así, o tal vez sí, pero es la base de las
armas arrojadizas improvisadas.
Dentro de esta categoría incluyo sobretodo dos
cosas:
1.
Primero,
todos aquellos objetos que no son armas pero que en algún momento pueden servir
para arrojarlos a un enemigo. La piedra es el principal ejemplo de este grupo.
No tiene elaboración como arma, simplemente se coge y se arroja, no está
diseñada para ello, pero sirve. (Algunos diréis que puede haber quien coja
piedras las cincele para que vuelen mejor, o para que hagan más daño al
impactar,…,bueno lógicamente ya no serían armas improvisadas, pero bueno entiendo
que todos sabéis a que me refiero). Cualquier objeto puede convertirse en un
arma arrojadiza improvisada de este tipo, generalmente objetos pequeños y de
constitución fuerte; la piedra, una jarra, tazas,…una manzana como demostró Sam
Gamyi. Sin embargo también pueden servir otro tipo de objetos; la pata de una
silla, una pequeña tabla, en el fondo todo valen aunque sin duda unos objetos
son más útiles que otros.
2.
Segundo,
aquellas armas, diseñadas específicamente para ser armas empuñadas y que en un momento
dado pueden arrojarse, o más bien se arrojan. Una espada, un hacha, un
martillo,…, todo puede arrojarse, aunque las armas pensadas para ser empuñada
no se arrojan bien, y suelen necesitar de retoques para conseguir eficiencia.
Resumiendo, son aquellas
que utilizamos como un recurso, bien porque no tenemos otras armas, o porque no
tenemos opción de alcanzar a nuestro rival desde donde estamos con nuestra
arma. Aquellas que arrojamos pero que o bien no están pensadas como armas, o
bien no están pensadas como “arrojadizas”.
Parte III: Armas Arrojadizas por Adaptación.
Destrales y Puñales.
Partiendo de las armas explicadas en el punto 2
de
Otro tanto se puede decir que ocurre con lo
puñales arrojadizos. Si bien un cuchillo es fácil de arrojar, su equilibrio no
es el más correcto, y menos aun si hablamos de una daga, por lo que es más que
probable que erremos el lanzamiento, o que no golpeemos con la punta.
Al equilibrarlos mejor par el lanzamiento
y que golpeen mejor el blanco, lo que
estamos haciendo es crear un arma nueva por adaptación de las armas anteriores,
si bien con un diseño parecido con unas características diferentes.
Hablando específicamente de los destrales y los
puñales debo decir que tienen como principal ventaja que pueden hacerse muy
pequeños, permitiendo a guerreros que portan otras armas llevarlos sin problema
y poder usar varios en diversos momentos de la lucha.
Además, al estar inspirados en armas empuñadas,
en caso de necesidad pueden usarse como tales. Lo normal es que sirvan como
segunda arma complementando a otra, pero también podrían servir en caso de
necesidad como arma empuñada en solitario.
Son armas muy utilizadas por guerreros en
solitario, aventureros como se les suele llamar, que las usan como arma de
apoyo, generalmente lanzándolas antes de que se produzca el primer impacto de
las armas empuñadas, cuando aun están algo separados de sus rivales. Son muy
útiles para este uso, ya que se pueden llevar fácilmente encima, no pesan mucho
y no ocupan mucho, no estorban,… y sobretodo si te vas a enfrentar a un grupo
que te supera en número ayuda a reducirlos sin llegar al cuerpo a cuerpo.
Los puñales arrojadizos en sus múltiples formas
han sido usados prácticamente por todos los pueblos de
Con respecto a los destrales, como con todos
los tipos de hacha son los enanos quienes más los han empleado, siendo
probablemente los primeros en diseñarlos.
Muchas veces, líneas de batalla enanas en
formación de combate y cargando contra el enemigo han causados verdaderas
devastaciones al arrojar con gran simultaneidad una descarga de destrales
mientras con su otra mano sujetaban sus armas empuñadas y sus escudos, para
luego cambiar el arma de mano y entrar con todo su vigor entre las líneas ya
medio rotas del enemigo.
Parte IV: Armas Específicamente Arrojadizas.
Boleadoras, boomerangs y estrellas.
Al contrario que las anteriores, estas armas
han sido diseñadas específicamente para ser arrojadas, y pensadas únicamente
para ese uso.
Las boleadoras son las más conocidas en todos
los rincones de la tierra media. El arma está formada por tres pesos (en un
principio tres piedras, aunque las hay más elaboradas, sustituyendo las piedras
por elementos metálicos) unidas entre sí por cuerdas (también pueden ser cadenas
pero es más extraño). Las tres cuerdas se unen entre sí formando un dibujo en
“Y” y en cada uno de sus extremos se colocan las piedras. (Si bien hay otros
diseños éste es el más habitual). Su intención es apresar con el lanzamiento al
objetivo, por eso a menudo se lanzan hacia las piernas, aunque otra posibilidad
es intentar herirlo buscando que al enroscarse las piedras lo golpeen en
lugares sensibles. La mejor aplicación de ese uso es lanzarlas al cuello del
rival, pudiendo ahogarlo, o matarlo por los golpes en la cabeza. Es un invento
propio de los hombres, que desde sus albores las utilizaron para la caza menor
y mediana.
Arrojar una boleadora es diferente a arrojar
cualquier otra arma arrojadiza. Se debe hacer girar el conjunto de piedras y
cuerda (normalmente sujetándolo por una de las piedras, aunque hay diseños de
boleadoras que le añaden algo parecido a un mango) para que ganan velocidad y
fuerza y luego arrojarlas para que sigan girando y así se evite que se cierren
las piedras sobre sí mismas. De esta manera el arma llegará abierta y en giro
al objetivo haciendo que se enrosque fácilmente sobre él produciendo la presa y
el golpe.
El uso de las boleadoras si bien es universal,
se puede haber desarrollado más entre los hobbits y como dije antes los pueblos
humanos. Si bien según se vuelven más afines a las ciudades suelen abandonar el
uso de las boleadoras. Pocos dunedain veréis utilizándolas, pero tal vez si
encontréis dunlendinos, hombres del este, tal vez los beórnidas… pueblos que
viven una vida más rural.
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Con respecto a los boomerang y a las estrellas,
y saliéndome de los mínimos de roleo que uno mantiene al explicar las armas, debo
decir que pese a que en algunos juegos de rol se usan este tipo de armas, o
incluso otras como la katana, a mi me parecen muy fuera de lugar en Arda. Si
bien dudo mucho de que Tolkien hablara al respecto de esto, a mi no me gusta
mezclar tradiciones que me parecen fuera de lugar en
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Parte V: Jabalinas y Venablos.
Son dos formas de llamar a un tipo de lanza
corta que se usa de forma arrojadiza. Principalmente son armas de caza, aunque
se ha usado para la guerra tal vez con más profusión que las boleadoras. Sobre
donde encuádralas en la clasificación que he hecho,…, eso está en vuestras
tareas. :D.
Como he dicho la jabalina es una lanza corta, y
bien equilibrada para lanzarla. Si bien se puede usar como recurso en la lucha
cuerpo a cuerpo, su fin principal es volar y alcanzar al blanco con su punta.
Como el resto de lanzas el material que la forma puede ser muy variado, y sus
longitudes, sin dejar de ser corta, también pueden variar, principalmente en
función de la altura y la fuerza del lanzador.
Una de las peculiaridades es que ha sido común
su uso desde el caballo, o incluso desde los carros, cosa menos frecuente en
las demás armas arrojables.
Además se ha creado un “invento” para conseguir
multiplicar su alcance hasta límites incalculables. Los “lanzavenablos” parecen
a simple vista unos palos de madera en
los que hay un canal central en el que se “inserta” el venablo. Sujetando el
lanzavenablos y haciendo el gesto de lanzamiento, la jabalina sale disparada
muy lejos, y una vez dominada la técnica con gran precisión.
El invento de la jabalina seguramente sea de
los primeros elfos que poblaron Arda, usándola para cazar y así poder
alimentarse. Sin embargo no les es exclusiva y casi todos los pueblos las han
usado sobretodo en sus primeros días en nuestro mundo. Es un buen arma que
permite tanto la caza mediada como la caza mayor, por lo que puedes eliminar
grandes presas.
Al igual que ocurre con las boleadoras es un
arma que suelen usar los pueblos cuando tienen una cultura más rural,
desechándola habitualmente cuando se vuelven hacia un medio más urbano.
De todas maneras debo decir que probablemente
sea el única arma que haya dado origen a formaciones específicas de guerreros
en algún ejército armados principalmente con este arma, de entre todas las
arrojadizas, y no como un arma secundaria. Batallones de guerreros equipados
con varias jabalinas y capaces de moverse muy rápidamente, pero de eso hablaré
más adelante.
Los rohirrim son los que más han usado los
venablos desde el caballo. A menudo sus guerreros parten con los venablos para
usarlos en una primera descarga antes de enfrentar al enemigo con sus espadas o
hachas, como antes describí las líneas de batalla enanas.
Los aurigas por el contrario las usaron mucho
en sus carros. Aprovechando dos grandes ventajas de dichos aparatos. Primero
que es muy difícil llegar al cuerpo a cuerpo, y segundo que tienen suficiente
espacio como para cargar muchas jabalinas. Así tenían suficiente munición y
podían lanzarles a múltiples oponentes antes de tener que pasar a armas de más
corta distancia.
Quizás los pueblos que no se han decantado por
su uso sean los enanos y los hobbits. Ambos son poco aficionados a la caza
mayor (bueno a los enanos les gusta cazar jabalís, pero su método suele tender
a buscar el cuerpo a cuerpo) así que tal vez por eso no empezaran a usarla, y
para la guerra, los primeros se decantan por otros métodos y los segundos se
decantan por evitarla en general.
Parte VI: Estrategias Para Batallones
Arrojadizas.
En la batalla el uso de las armas arrojadizas
ha sido principalmente como arma supletoria o secundaria. Para, como describí
antes realizar una primera descarga que ayude a eliminar enemigos antes de
entrar en el cuerpo a cuerpo.
Muchos de los pueblos las han usado así, de
manera más o menos regular. Antes hablé de los enanos y de los rohirrim dándole
este uso, pero tal vez donde más destructivos fueron, o más bien en la batalla
más transcendente en que se usó fue en los llanos de
Dagorlad, en los tiempos de la Última Alianza, donde la vanguardia de los
Fieles llegó con unos venablos especialmente forjados para el momento. Ahí se
pudo ver como protegidos tras sus grandes escudos, los Hombres de Númenor
barrían las filas de los orcos con la descarga de sus lanzas arrojadizas antes
de desenvainar sus espadas y entrar en el cuerpo a cuerpo.
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(Por si alguien lo duda, sí, esto último me lo
acabo de inventar. En la realidad los romanos crearon las pillum, unas lanzas
arrojadizas diseñadas especialmente para que tras clavarse se doblaran haciendo
muy difícil sacarlas, y creando así más incomodidad y daños. Llevaban a menudo
dos o incluso tres por soldado, y les permitía hacer unas demoledoras descargas
que a menudo rompían las líneas enemigas antes de llegar al cuerpo a cuerpo. No
sé por qué pero me pareció interesante la visión de los ejércitos humanos de la
Última Alianza luchando de esta forma. Espero me permitáis esta licencia.
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Sin embargo, como dije antes, no se han usado
batallones cuya arma principal fuera de carácter arrojadizo. Bien es cierto que
en Beleriand, hubo algunos pueblos élficos que se defendieron con armas
arrojadizas, pero era porque eran las armas que usaban para todo, y no porque
hubiera un afán de crear batallones de ese estilo.
La pregunta que surge a las claras es: ¿Son las
armas arrojadizas apropiadas para formar batallones basados en estas armas?
Desde mi punto de vista sí. Yo crearía lo que
podríamos llamar un “batallón de hostigadores”. Tropas muy ligeras, armadas con
varias jabalinas y con la capacidad de moverse muy rápidamente por el campo de
batalla. Prepararía a cazadores habituados a moverse rápidamente detrás de las
presas y a ocultarse casi en cualquier tipo de terreno.
Si bien no es apropiada para los usos más
convencionales de la guerra creo que un general hábil podría encontrar muchos
usos no convencionales para esta rápida unidad, y sus capacidades de golpear
desde la distancia, moverse rápidamente y esconderse con facilidad.
"Cabe depender más del
buen orden y la disciplina en cualquier ejército que sólo de valor"
TAREAS
1.-He colocado las jabalinas y los venablos
fuera de las 3 clasificaciones. ¿En cual o cuales los colocarías tú y por qué?
2.- ¿Cuál crees que es la principal ventaja y
el principal inconveniente de las armas arrojadizas sobre las armas empuñadas y
por qué?
3.-Describe una situación que creas idónea para
emplear un “batallón de hostigadores”.
4.- ¿Cuál de las armas explicadas en esta clase
preferirías para tu uso personal y por qué?
5.-¿Querrías
“batallones de hostigadores” en un ejército que tu dirigieras? ¿Por qué?