CLASE 2: ARMAS DE
ASEDIO.
Saludos
alumn@s y bienvenid@s a la segunda clase del segundo curso de artes guerreras.
Hoy hablaremos sobre las armas de asedio. Es un tema que habitualmente se deja
de lado cuando uno estudia sobre las armas y sus usos, pero creo que es de
vital importancia. Aquí nos formamos no sólo como soldados individuales, sino
como posibles miembros de un ejército, y lo que es más como posibles oficiales
e incluso generales. Hemos hablado sucintamente de tácticas y estrategias
precisamente por ese objetivo, y entiendo que hablar de las armas de asedio es
otro punto importante en la formación de todo líder militar. Un asedio es algo
con lo que indefectiblemente te vas a encontrar en cualquier campaña militar,
ya sea siendo tú el sitiador, ya sea siendo tú el sitiado, y probablemente a lo
largo de la campaña estarás en ambos posiciones. Por ello considero tan
importante tratar este tema. Los Pueblos Libres de
Parte I: Armas de
Asedio. Introducción y Clasificación.
Como
decía, las armas de asedio no han sido algo en lo que hayamos destacado los
Pueblos Libres. En toda
La
Última Alianza consiguió derrotar a Sauron y encerrarlo en Barad-Dûr, pero tras
7 años de asedio sólo consiguieron provocar una nueva batalla campal. ¡El Enemigo
hasta consiguió salir de
Las
Guerras del Norte contra el Reino de Angmar tampoco conllevaron asedios por
parte de los Arnorianos. Significativo es que en los momentos previos a
Ahora
mismo sólo recuerdo dos momentos en los que se tomaran al asalto fortalezas
enemigas por parte de los pueblos libres, el asalto contra Dol-Guldur (y más
bien por la retirada del Enemigo que por un asalto exitoso) y durante las
guerras entre orcos y enanos, en la que estos tomaron una cantidad ingente de
fortalezas orcas. Ah bueno sí, está el asalto de los ents a Isengard, pero
bueno, no creo que podamos contar con ents en nuestros ejércitos así que de
poco nos sirve.
A
la hora de pensar en el material de asedio, uno se plantea las defensas a las
que va a tener que enfrentarse. Una fortaleza posee unas defensas básicas
comunes: una muralla, un portón y torres defensivas. Además puede contar con un
foso, y algunas otras sorpresas preparadas para acabar con los asediantes
(aceite hirviendo, plomo, saetas, estacas, piedras,….) pero bueno eso ya es
otra historia.
Pensando
en estas defensas he dividido el equipo de asedio según esté pensado para
derribar la puerta, pasar por encima de las murallas, o debilitar a los
defensores.
Parte II: Arietes y
Armas contra Arietes.
Denominaré
“ariete” a todos los ingenios de asedio pensados para derrumbar los portones de
una fortaleza. Los hay de múltiples formas y materiales, unos completamente
básicos y otros muy elaborados.
Las
armas de asedio van evolucionando al tiempo que evolucionan las defensas de las
fortalezas. Es un “toma y daca” entre defensores y sitiadores para mejorar su
ingenio y derrotar al contrario.
El
concepto más básico del ariete es un utensilio que se utiliza para golpear el
portón en su centro y derribarlo. Un largo tronco sujetado por un grupo de
fornidos soldados que lo mueven al unísono balanceándolo para que transmita
toda su fuerza al punto de impacto en la puerta es la visión más simple de un
ariete, pero aterradora para aquellos que se encuentran tras las puertas.
Los
defensores para evitar que entrar en su fortaleza fuera tan sencillo como coger
un tronco y golpear pensaron posibles defensas contra esto. Ante lo simple de
estos primeros arietes lo propio es un pensamiento simple. Si mato a los que
cargan el ariete, no podrán tirar la puerta abajo, así pues, arrojarles cosas
encima a los soldados que manejan el ariete parece una buena idea. Las flechas
son el primer recurso.
Para
luchar contra las flechas que les arrojan, los sitiadores no necesitan hacer
grandes alardes. Arman con grandes escudos a los que llevan el ariete. Con el
escudo se protegen y con la otra mano manejan el ingenio.
Como
las flechas ya no sirven los defensores suben un nivel, y arrojan lo primero
que tienen, piedras, a ser posible grandes. (Sé que lo estoy diciendo un poco
en un tono como de broma pero en el fondo es así. Partimos de lo más básico y
accesible y con el tiempo se va mejorando. El tener bastantes piedras sobre la
puerta de la muralla para poder arrojárselas a los sitiadores es algo básico
para todo defensor). Los escudos de mano ya no sirven para defenderse de esto,
así que los sitiadores necesitan pensar más.
Se
diseñan arietes más sofisticados. Armazones de madera sobre ruedas y con un
tejado de planchas bajo el cual pudieran protegerse tanto de las flechas como
de las piedras. Esto genera un problema a los sitiados. Más de una torre y
fortaleza cayó por no ser capaz de adaptarse contra este tipo de arietes. La
primera solución buscada fueron las flechas incendiarias. Los arietes de este
tipo avanzaban lentamente hacia la muralla de tal forma que daban bastante
tiempo a los arqueros a disparar. Al ser de madera se les disparaba con flechas
incendiarias y acababan por arder. Sin embargo era sencillo derrotar a las
flechas incendiarias. Pieles empapadas en agua colocadas sobre el ariete
bastaban en la mayoría de los casos.
Sin
embargo los defensores habían dado con la clave, el fuego. Así desde entonces
en la mayoría de las plazas fuertes sobre los portones se colocan unos soportes
y en ellos grandes ollas de aceite. Se prenden fogatas bajo ellas para
calentarlas y el aceite hirviendo es arrojado sobre los defensores que portan
el ariete si todo lo demás fracasa. El aceite hirviendo suele bastar para
acabar con los porteadores, pero otros podrían llegar a sustituirles así que
flechas ardiendo, o una simple antorcha se arroja sobre el aceite para que éste
arda consumiendo el ariete en el proceso.
Una
versión mejorada de esta táctica defensiva está en sustituir el aceite por
plomo fundido. El plomo fundido al caer sobre los cuerpos los arrasa
directamente matando a todo el pobre
infeliz sobre el que impacta.
Finalmente
el Enemigo con sus malas artes superó este tipo de defensas generando a Grond,
el ariete cargado de poder con el que derribó las Puertas de Minas Tirith. Las
puertas de la ciudad estaban forjadas de tal forma que un ariete normal no
sería capaz de derribarlas. Así pues una vez más hubo que mejorar los arietes.
No bastaba sólo con un arma extraordinariamente grande y pesada, sino que
además el Enemigo lo insufló con sortilegios de poder que hicieron pedazos la
puerta. Poco se podía hacer contra eso, pero bueno tampoco nos importa
demasiado para nuestro aprendizaje, ya que no queda nadie en Arda capaz de
realizar un ariete semejante.
Parte III: Escalas,
Torres de Asedio y Armas contra ellas.
Una
muralla es a menudo una defensa insalvable para los soldados. Una empalizada y
lo que es más una muralla de piedra hace que un ejercito superior se estrelle y
sea incapaz de derrotar a un ejército inferior, por el mero hecho de que no
consigue llegar hasta ellos para luchar. Sin embargo un simple gancho con una
cuerda atada puede ser suficiente para conseguir escalar una muralla y acabar
con la defensa que esta ofrece.
Obviamente
un solo gancho no es útil, pero con una cantidad adecuada puede hacer que el
ejército escale las murallas y lleve la batalla a dentro de la ciudad. La
defensa contra los ganchos de todas maneras es sencilla, especialmente si se
dispone se hachas. Un fuerte golpe y la cuerda se vendrá abajo arrastrando a
todo aquel que esté intentando escalar. Sin embargo más de una vez el número de
garfios lanzados ha sido tan grande que los defensores no daban abasto para
cortarlos, consiguiendo así llevar la lucha a la parte superior de las
murallas.
Mejor
que los garfios son las escaleras de madera. El primer problema es que hay que
construirlas, pero tampoco es que necesites grande carpinteros para ello. Hay
que hacerlas muy largas, más que las murallas para poder colocarlas desde lo
más lejos posible de la muralla. Os preguntareis ¿por qué colocarlas desde lo
más lejos posible? El motivo es que la forma de los defensores de acabar con
las escalas es básicamente empujarlas hacia atrás o hacia los lados para
derribarlas y con ellas a quien esté subiendo. Si las colocamos de lejos
tendrán tal ángulo que será necesario más fuerza por parte de los defensores
para tirarlas abajo.
A
menudo los defensores disponen de largas varas en lo alto de las murallas
pensadas para que sus soldados las empuñen empujando las escalares mientras
estas están en el aire antes de que hayan llegado a caer en la muralla. Es
difícil pero sin duda se requiere de menos fuerza. Los atacantes por su parte
deben ser lo más veloces posible. Colocar la escalera e inmediatamente empezar
a subir por ella tantos como sea posible, ya que cuando más peso tenga más
difícil será moverla.
Algunos
defensores especialmente avezados han diseñado unos sistemas para acabar con
las escalas. Algo sencillo pero eficaz. Atan con una cuerda una viga pesada en
las almenas de la muralla y la dejan caer con fuerza para que se balancee
barriendo todo lo que esté apoyado en la muralla por la parte exterior. Si es
suficientemente pesada cogerá la fuerza necesaria para llevarse consigo las
escalas pese a que estas estén cargadas hasta los topes.
Mejorando
las escalas, escaleras, garfios y cualquier otro ingenio semejante, los
sitiadores diseñaron las torres de asedio. Una gran obra de ingeniería militar.
Sólo realizadas en los grandes asedios y contra las grandes murallas debido al
gran coste (sobretodo en tiempo) de construirlas, las torres de asedio cargando
contra la muralla de la cuidad es algo aterrador para los defensores, ya que no
hay un sistema que sea completamente eficaz contra estos ingenios.
Básicamente
son armazones de madera suficientemente altos como para llegar por encima de la
muralla forrados con planchas de cuero empapados hasta la saciedad, y montados
sobre ruedas para que avancen hasta la muralla. Llenas de soldados, cuando
llegan a la muralla dejan caer una plancha que pasa a hacer de puente entre la
torre y la muralla y por la cual sale una riada de guerreros dispuestos a
masacrar a los sitiados.
Las
estrategias que se han probado para acabar con las torres de asedio son varias,
y todas han sido efectivas en algunas ocasiones, pero ninguna tiene una
asegurada el éxito.
Las
flechas incendiarias son una de las mejores opciones. Si tiene éxito el armazón
de madera arderá como una chimenea matando a todos los soldados del interior.
Sin embargo como hemos dicho las planchas exteriores de cuero se empapaban todo
lo posible en agua para evitar que las flechas pudieran prender. Así que las
flechas dependerían un poco de la suerte, otro poco de la cantidad de flechas arrojadas,
y otro de la capacidad de los sitiadores de hacer bien su trabajo con el agua y
el cuero.
Las
ruedas de las torres no suelen ser muy sofisticadas, y sus sistema de
conducción es como mucho básico, así que a veces algo tan sencillo como
esparcir escombros frente a la muralla puede ser suficiente como para evitar
que las torres lleguen a destino, aunque es probable que no tengas suficientes
escombros, o que acaben por esquivarlos o incluso retirarlos.
Las
vigas que comentábamos para las escalas pueden servir también, pero a menudo
las pasarelas que tienden las torres hacen que éstas puedan mantenerse
aceptablemente alejadas de la muralla evitando, o al menos complicando que éste
mecanismo funcione.
Las
pértigas para empujar desde la muralla también pueden llegar a funcionar. Un
grupo de hombres empujando al unísono desde un lateral podría desequilibrar
alguna de estas torres.
La
artillería defensiva ha demostrado ser el mejor recurso contra las torres de
asedio. Pequeñas catapultas, onagros y balistas son colocados a menudo en las
murallas y en sus cercanías para ayudar en la defensa. Uno de los usos que
pueden dárseles es el disparar contra las torres de asedio. Un proyectil
suficientemente grande puede derribar y destruir estas torres. Los proyectiles
incendiarios de una catapulta pueden ser mucho más efectivos que los disparos
de los arqueros. La principal dificultad está en acertar sobre un blanco en
movimiento.
Finalmente
hay un recurso que puede resultar especialmente útil contra las torres de
asedio. Un gran foso rodeando la muralla suficientemente ancho e inclinado para
que las torres no puedan superarlo.
Parte IV: Artillería.
Hablaremos
de piezas de artillería refiriéndonos a todo tipo de ingenios mecánicos pesados
diseñados para arrojar algún tipo de proyectil.
Las
piezas de artillería son vitales en los asedios, tanto para los sitiadores como
para los sitiados. A menudo sólo se piensa en que los sitiadores construyan
piezas de artillería para reducir las defensas de una fortaleza, sin embargo,
para los defensores disponer de estas armas puede marcar la diferencia entre
vencer o ser derrotados.
1.-Catapultas,
Onagros, Maganeles y Trabucos:
Máquinas diseñadas para lanzar proyectiles pesados con una trayectoria
parabólica. Las diferencias entre unos y otros está en las dimensiones y
diseños. Su utilidad es múltiple. Pueden arrojar piedras sobre las murallas,
así como otro tipo de proyectiles desagradables. Desde proyectiles incendiarios
(por ejemplo vasijas llenas de aceite encendido que al caer sobre la ciudad se
rompen expandiendo el fuego), hasta otros proyectiles pensados para
desmoralizar a la tropa (manos y pies, o incluso cabezas de soldados defensores
capturados),.., cualquier cosa que se le ocurra al sitiador. Además pueden
bombardear las defensas de la ciudad, destruyendo torres defensivas, almenas,
incluso con la suficiente potencia acabando con las propias murallas; en
definitiva debilitando a los defensores. Sin duda el uso reiterado causará
además de los destrozos grandes bajas entre los sitiados.
Maganeles
y trabucos, son máquinas especialmente complejas y grandes que por sus
dimensiones deben construirse en el lugar donde se realiza el asedio y que
pueden arrojar rocas de una tonelada de peso, capaces de destruir casi
cualquier defensa y abrir brechas en las mejores murallas. Las catapultas y
onagros pueden construirse en la base del ejército trasladando luego las piezas
al lugar donde se realice el asedio y montando allí los ingenios.
Los
defensores pueden usar su propio equipo de artillería. En este caso el correcto
uso de catapultas, onagros o maganeles, podría usarse para destruir el equipo
de asedio de los atacantes. Destruir su propia artillería, atacar las torres de
asedio, bombardear un ariete especialmente elaborado,….además de causar bajas
en los asaltantes especialmente cuando éstos atacaran masivamente.
2.-Balistas: Semejantes a enormes ballestas, las
balistas tienen un uso limitado en los asedios. NO tienen la potencia de fuego
necesaria para derrumbar murallas de piedra, pero serían bastante útiles en
asedios contra empalizadas, donde se les podría dar ingeniosos usos. Disparan
cada vez un único proyectil especialmente grande, tanto o más que una lanza de
caballería y pueden impregnarse de sustancias inflamables convirtiéndolos en
proyectiles incendiarios. Colocadas en lo alto de una torre defensiva, las
balistas pueden hacer mucho daño al ejército sitiador. Tienen una mayor
precisión que las catapultas contra enemigos móviles, lo que las hace idóneas
para golpear contra las torres de asedio, y contra grupos de soldados que
porten pesadas escalas o un ariete.
3.-Escorpiones: Sistema que a primera vista se parece a
las balistas, un gran arco montado para disparar a través de un mecanismo.
Grandes cuerdas habitualmente a base de tendones de animales completan el
mecanismo que dispara con una gran potencia. Al contrario que las balistas no
dispara un gran proyectil sino que lanza una cantidad ingente de pequeños
pivotes capaz de acribillar a cualquiera desgraciado que se encuentra en su
camino. Muy útil en las distancias cortas y con una gran condensación de
enemigos. No tiene gran utilidad para asediar, pero los asediados pueden crear
grandes trampas en las calles de una ciudad o fortaleza aprovechando esta arma.
(*Un ejemplo de escorpión se puede ver en la película Juana de Arco con Milla Jovovich, Los ingleses lo usan en el interior de una fortaleza que atacan los franceses.)
Parte V: Combinación de
Elementos.
Lo
más importante para conseguir que un asedio llegue a buen puerto contra una
fortaleza con buenas defensas y valientes hombres en sus murallas es combinar
correctamente los ingenios de asedio. No penséis que se puede conseguir el
éxito en un solo ataque, lo habitual es atacar en oleadas, una y otra vez venciendo
el ánimo y las fuerzas defensivas poco a poco. Cuando las tropas de Saruman
estuvieron a punto de conquistar Helm lo hicieron tras un largo asalto, oleada
tras oleada. Vale que finalmente perdieron pero realmente la fortaleza estaba
ya tomada. Se usaron múltiples estrategias, y se fueron combinando para abrir
un hueco en las defensas y finalmente tomar la fortaleza.
Bueno
pretendía extenderme más pero creo que para una clase ya ha sido bastante. Paso
a dejaros con las tareas.
TAREAS
1.-Piensa
en algún otro tipo de recurso que podrían utilizar los defensores de una
fortaleza para ayudar a defenderse en un asedio y que no se haya nombrado en la
clase. (Lo dejo muy libre para que tengáis más opciones, podéis ayudaros
poniendo ejemplos o supuestos, o lo que queráis).
2.-He
dejado a propósito algo que se ha usado a menudo en los sitios; los zapadores.
¿Qué es zapar y cuales eran las utilidades de los zapadores en los asedios?
3.-El
asedio del Abismo de Helm en las películas de Peter Jackson es sin duda espectacular,
pero además de los múltiples ataques contra la obra de Tolkien que realiza en
ese y en otros momentos de la película, en esa escena concreta crea una enorme
cantidad de errores en cuanto a la realización realista de un asedio. Revisa la
escena (si puedes) o trata de recordar alguno de estos errores. Si no puedes
revisarla y no te acuerdas bien, avísame para que te cambie la tarea.
4.-En
la película critican la decisión de Theoden de acudir al Abismo de Helm para
usar la fortaleza en lugar de atacar al enemigo abiertamente. ¿Tú qué opinas?
¿Era un acierto o un error? Justifícalo
“Hombres valientes son la mejor torre de
defensa de una ciudad”