CLASE 1: LOS PRÍNCIPES ELFOS, DE SUS CAÍDAS.

 

Bienvenidos alumnos a la primera clase de este tercer curso de nuestra asignatura. Hoy hablaremos sobre los príncipes elfos, veremos cómo estos Eldar acabaron finalmente por ser derrotados pese a lo poderosos que eran tanto ellos como sus reinos. Es un triste episodio de la historia élfica. Es sin duda una de las clases más tristes de la asignatura, uno de los momentos dramáticos, el pensar en tantos de los más maravillosos hijos de Ilúvatar que debieron partir hacia las estancias de Mandos, pero también recordaremos las gloriosas gestas que realizaron aun en sus últimos momentos. Sin extenderme más seguiré el mismo guión que tomamos el curso pasado para hablar de éstos mismos príncipes en sus momentos de esplendor.

La Dagor Bragollach como contamos el curso pasado llevó la ruina a Beleriand. Allí encontraron su fin la mayoría de los reinos élficos y muchos de sus líderes murieron, aunque algunos consiguieron sobrevivir. Veamos como les fue a cada uno

 

El reino de Maedhros el Manco cayó aplastado por el Enemigo. El primogénito de Feanor mantuvo en pie su principal fortaleza y mantuvo su paso cerrado a los orcos, pero su reino ya nunca volvió a ser lo que era, pese a que muchos se refugiaron allí. Maedhros consiguió levantar de nuevo los ejércitos noldorin y presentar la última de las grandes batallas de Beleriand (de la que hablaremos más adelante en el curso) pero desde ese momento todo fue en decadencia para él. Finalmente acabó sus días arrojándose a una fosa, después de que los Valar derrotaran a Morgoth, y él consiguiera recuperar de forma traicionera dos de los Silmarills junto a su hermano Maglor. La culpa y el dolor por todo lo perdido y todo lo hecho por causa del Juramento fueron demasiado para él. Aquel que probablemente más daño hiciera a las huestes del Enemigo, quizás el mejor de los guerreros noldorim moría por su propia mano. Quizás la más triste de las consecuencias de la Maldición de Mandos.

 

Angrod y Aegnor, hijos de Finarfin cayeron en los primeros envites del ataque junto a la inmensa mayoría de su pueblo. Poco se cuenta sobre ellos aun en las leyendas de antaño.

 

Celegorm y Curufin huyeron después de esa batalla y llegaron a Nargothrond, pero Mahal me guarde si deseo que nunca lo hubieran conseguido, ya que sembraron en su estancia en ese maravilloso reino una cizaña que generó grandes males al poco tiempo de estar allí y seguramente la muerte del Finrod no se hubiera producido después de no ser por ello, aunque sin duda su mano no estaba detrás de la muerte del señor de Nargothrond.

Caranthir por su parte huyó y se unió a Amrod y Amras pasando al Ramdal del sur.

 

Tiempo después, buscando hacerse con el Silmaril que se encontraba en poder de Dior, heredero de Thingol, Caranthir, Celegorm y Curufin atacaron Doriath y perecieron en el intento. Una acción vil y plenamente censurable. Estos tres fueron desde mi punto de vista tres príncipes que no merecieron el honor de serlo, cayendo paulatinamente en un declive más propio del Enemigo y sus sirvientes que de cualquiera de los primeros nacidos. Sus actos llenan de deshonra a su pueblo, y sólo son compensados por el hecho de que unos pocos, por importantes que sean no pueden enturbiar realmente el bien de muchos.

 

Semejante fue la caída de Amroth y Amras. Atacando en busca del mismo Silmarill y siguiendo las órdenes de sus hermanos mayores Maedhros y Maglor. Quizás el peor momento del Juramento, o al menos uno de los peores. Muchos elfos cayeron en aquella batalla, entre ellos los más jóvenes de los hijos de Feänor.

 

Maglor se unió a Maedhros tras la Batalla de la Llama Súbita, y junto a él permaneció mucho tiempo, y cayó en los mismos errores. Junto a él robó violentamente uno de los Silmarills, y junto a él sintió la vergüenza de sus actos y un dolor opresor por toda la maldad que el Juramento había sacado de él. Pero Maglor no se suicidó como su hermano, cuenta la leyenda que arrojó al mar el Silmarill, y que luego se alejó. Nada más se dice de él, así que aun hay esperanzas de que en algún recodo de la Tierra Media pueda encontrarse con uno de los más poderos eldar que jamás pisó estas costas, o al menos así lo creemos algunos.

 

Turgon el sabio vivió mucho tiempo en Gondolin, su ciudad escondida y sobrevivió sin bajas a la Batalla de la Llama Súbita. Grande fue el poder del secreto reino élfico durante mucho tiempo, manteniendo la gloria de antaño. Sin embargo una traición se fue generando en el interior de sus muros y esa traición hizo que la ciudad cayera y junto a ella su señor.

 

Fingolfin murió como Rey Supremo de los Noldor en uno de los duelos más memorables de la historia, por no decir el que más. Glorioso sin duda, pero triste como todo en esta clase. El hijo de Finwe dominado por la desesperanza tras la ruina de Beleriand, realizó un último acto de valor sin igual. El elfo cabalgó sólo ante les puertas del Enemigo y desafió en combate singular al más poderoso de los Valar. Morgoth recibió siete heridas, pero finalmente Fingolfin resbaló y cayó y así fue abatido por el Señor Oscuro.

 

Fingon el Valiente, hijo de Fingolfin sucedió a su padre como Rey Supremo. Cayó muerto por Gothmog en la Nirnaeth Arnoediad (me extenderé más en la clase que repasará esa batalla)

 

Finrod Felagund, para mucho el más querido de los príncipes noldorin, cayó cumpliendo la palabra empeñada y manteniendo un honor muy por encima del demostrado por muchos de sus congéneres. Conocida por la mayoría es la leyenda de Beren, de cómo se enamoró de Luthien y de cómo Thingol, padre de ella le pidió un Silmarill como prenda para poder casarse con ella. El joven humano encontró la ayuda de Finrod Feleagund, ya que Beren era hijo de Barahir, y éste había salvado la vida al elfo. Finrod se prestó a ayudar a Beren como pago de su deuda, y por desgracia acabó sus días en el intentó. Sauron los capturó y los encerró en la antigua Minas Tirith que el propio Finrod había construido antaño rebautizada como Tol-in-Gaurhoth. Los envió a un foso y contra ellos lanzó un licantropo que fue matando en la oscuridad uno a uno a sus compañeros. Cunado sólo quedaban Finrod y Beren el licantropo volvió para matar al humano, pero Finrod se interpuso y luchó con él, “lo mató con dientes y manos; no obstante, el mismo estaba herido de muerte”. Así acabó sus días el más amado de la Casa de Finge.

 

De los Grandes Príncipes Noldorim sólo nos queda Galadriel. Ella como bien sabeis no murió, sino que continuó con vida en la Tierra Media hasta el final de la Tercera Edad del Sol, cuando, sobreviviendo a Sauron volvió de su destierro a Aman. Ella evitó de esta manera la caída que sufrieron el resto de sus congéneres, y aguantó más que ningún otro en su lucha contra el Enemigo y sus sirvientes.

 

No podría terminar esta lección sin hablar de otro gran rey élfico que cayó en Beleriand. Elu Thingol Mantogrís, rey de Doriath. Se enredó a si mismo en el destino de los Silmarills, y éste fue su final pese a los consejos de su sabia reina Melian la Maia. Hablar de su caída trae sin duda una sombra de vergüenza sobre mí, ya que fueron manos enanas las que acabaron con su larga vida. El Silmarill creo codicia en el corazón del Rey, y encaró a un grupo de enanos de Nogrod que lo engarzaran en el Nauglamír, el collar que los enanos de Nogrod y Belegost forjaron para Finrod, la más maravillosa de las obras de antaño, y que Hurin había recuperado de las ruinas de Nargothrond. Dicen las crónicas que los enanos codiciaron las obras y que una vez terminada su labor se volvieron contra Thingol, reclamandole el collar, y que este, orgulloso como se había vuelto se enfrentó a ellos con palabras de desprecio y negándose a pagarles lo convenido. La ira se apoderó de los enanos lo rodearon, acabaron con su vida y robaron el collar. Sin duda la Maldición volvió a obrar aquí como Melian había predijo y afectó tanto a unos como a otros, más esta no es sin duda escusa para la muerte de tan insigne Rey, ni tampoco sus injurias. Decir en defensa de mi pueblo que pondría mi mano en el fuego en que este grupo hubiera recibido un severo castigo si hubieran llegado a Nogrod. Los enanos no toleramos el robo y menos de este tipo de obras, y los castigos que imponemos, y más en esa época eran sin duda ejemplares.

 

 

 

TAREAS

1.-¿Cual fue la traición que hizo caer a Gondolin? Haz un pequeño resumen de dicha traición.

2.-¿Cuál crees que es la más trágica de las caídas narradas en esta clase?¿Por qué?