CLASE 2: DE LOS EDAIN Y SU RELACIÓN CON LOS ELDAR.
Saludos alumnos, bienvenidos a la segunda clase de Elfologia III. Hoy trataremos de los Edain, los segundos nacidos, y de la relación que estos tuvieron con los Eldar. Veremos como los Hijos Menores de Ilúvatar fueron muy importantes para la supervivencia de varios de los reinos de los Noldor en Beleriand, hablaremos también de su heroísmo, y, por desgracia, como en todas las historias de los días antiguos deberemos hablar también de sus caídas.
Cuentan las crónicas que cuando el Sol se elevó por primera vez, los hombres despertaron en la tierra de Hildórien, en las regiones orientales de la Tierra Media, y despertaron con la vista puesta en el oeste, por donde estaba el Sol, y desde entonces se encaminaron hacia allí.
En los días antiguos, poco se narra de los hombres salvo la excepción de los Atanatári, los Padres de los hombres que se mudaron al norte de Arda y participaron en las Guerras de los Elfos. No obstante, sus primeros contactos con los Primeros Nacidos se dieron pronto, según las cuentas de antaño, ya que encontraron con los Elfos Oscuros, aquellos que habían rehuido del viaje a Valinor o los que se habían quedado en el camino, y estos elfos se convirtieron en los primeros maestros de los Segundos Nacidos.
Habían pasado más de trescientos años desde la llegada de los Noldor a Beleriand cuando Finrod Feleagund de manera casi fortuita encontró por primera vez a los Hombres. Finrod comenzó entonces una larga amistad con los Segundos Nacidos, una amistad que, como hemos revelado le acabó llevando a la muerte, pero fue una muerte que él afrontó valientemente, como todo lo que emprendió en vida. Finrod los amó y se quedó con ellos un tiempo enseñándoles, y estos hombres del linaje de Bëor el Viejo fueron siempre fieles a la casa de Finarfin. Después los hombres de Bëorn cruzaron el Gelion y se asentaron en las tierras de Amrod y Amras, cerca de los confines de Doriath, pero después de un año Felagund volvió a Nargothrond, y Bëorn lo acompañó dejando a su hijo Baran al mando de su Campamento.
Por su parte los Haladin, otro pueblo del mismo linaje que los de Bëorn se asentaron en las tierras de Caranthir, donde vivieron en paz un tiempo, y después llegó un gran pueblo conducido por su cacique Marach, que siguió al pueblo de Bëorn y se asentó con ellos, habiendo una gran amistad entre ambos pueblos.
Muchos hombres luego se trasladaron ya que no estaban contentos en Estolad y los Noldor, viendo fuerza en ellos los invitaron a sus reinos. Sólo Thingol les negó acceso. Sin embargo hubo disensión entre los hombres en gran parte por culpa de Melkor y muchos de la casa de Bëor y de Malaca se fueron al sur.
Muchas fueron las ayudas de los Edain a los Eldar, muchos sus actos glorioso y muchos también los caciques y héroes que pasaron a la historia, pero sin duda una casa sobresalió por encima de las demás y esa fue la casa de Hador. Hador Lórindol, biznieto de Malaca recibió el señorío de Dor-Lomin y sus descendientes adquierieron gran fama y poder.
Ahora bien en cuanto a las grandes batallas, los Hombres se presentaron como una nueva fuerza a tener en cuenta, aunque en un principio el Enemigo los despreció. Aun así los aliados de los Eldar no pudieron evitar el desastre que se avecinaba.
La Batalla de la Llama Súbita terminó, como hemos visto, con el Sitio de Angband, pero parte del daño se pudo detener gracias a los Hombres. Fue en ese tiempo cuando Barahir salvó la vida a Finrod en el Marjal de Serech y cuando éste le dio su anillo que siguió como heredad de la casa y llegó hasta el Rey Elessar. Hador cayó defendiendo Eithel Sirion, pero su hijo Galdor el Alto dirigió a su pueblo en la defensa y así Hithlum no pudo ser tomada. Barahir por su parte mostró en la derrota una de las mayores muestras de valor de aquellos días. Se negó a abandonar sus tierras y siguió acabando con los sirvientes del Enemigo hasta que finalmente fue traicionado y muerto, pero su hijo Beren sobrevivió a la traición y vengó a su padre, y posteriormente logró grandes azañas. No me extenderé en la historia de Beren, ya que es sin duda una de las más conocidas de aquellos días. Baste decir que se enamoró de Luthien, hija de Thingol y de Melian, y que de ese amor surgió al gran hazaña por la cual Morgoth perdió uno de los Silmarills de su corona, pero también llegó al fin de sus días el Rey Finrod, y Thingol se vio envuelto en la trama de los Silmarills, y acabó por morir también, así como su nieto Dior, hay quien diría que hubiera sido mejor que el Silmarill nunca hubiera dejado la corona de Morgoth, aunque claro, quien sabe si Earendil hubiera logrado su gesta posteriormente, pero me estoy adelantando a los acontecimientos.
Volviendo a la Batalla de la Llama Súbita, la casa de Bëor quedó casi destruida, y mientras la casa de Hador se mantuvo en Hitlum la casa de Haleth obtuvo gran gloria. No lucharon prácticamente en el primer envite, pero luego de que Sauron tomara Minas Tirith, los Haladin, con ayuda de los Sindar de Thingol cerraron el paso y los orcos fueron una y otra vez detenidos en el Bosque de Brethil, permitiendo que Nargothrond fuera un refugio seguro. Luego del daño que los hombres habían causado a sus ejércitos el Enemigo empezó a tenerlos en cuenta. Quiso engañarlos y atraerlos a sus filas, pero pocos de las Tres Casas cedieron a estos engaños, así que lso persiguió con dureza. En ese tiempo llegaron otros hombres a Beleriand, grandes pueblos en cantidad, pero de menor altura que los pertenecientes a las tres casa, se les llamó los Hombres Cetrinos, y muchos habían tenido ya tratos con Morgoth y algunos los tenía sojuzgados. Maedhros y Maglor dieron la bienvenida a los hijos de Bór, y Caranthir a los hijos de Ulan el Negro.
Ahora bien en ese tiempo Húrin y Huor, hijos de Galdor vivían con los Haladin ya que les unía un fuerte parentesco. En una de las luchas se vieron separados del grupo y hubieran sido muertos junto con su compañía de no haber sido por la intervención de Ulmo, ya que se encontraban muy cerca de la entrada secreta a Gondolin, y el Vala mantenía un parte de su pensamiento puesta siempre allí, y levantó grandes nieblas permitiendoles escapar. Pero se perdieron y finalmente Thorondor los rescató y los llevó a Gondolin, donde fueron bien recibidos por el rey Turgon, que había recibido aviso de Ulmo de que los hijos de la casa de Hador le serían una gran ayuda en momentos de necesidad.
Vivieron allí un año, y grande fue su amistad con el Rey, pero pasado ese tiempo consiguieron un permiso para irse, alegando lo corto de sus vidas, y que realmente no conocían el camino ya que los habían traido las águilas y habían venido vendados. Así de esa guisa se fueron, jurando no revelar nada de lo que sabían de Gondolin, pero Maeglin, cuyo padre había muerto por negarse a aceptar la ley de Gondolin de que nadie podía partir de allí, y quien ya tenía rencor contra estos hombres los odió aun más, y eso sembró la primera semilla de lo que sería el fin de Gondolin.
Siete años después de la Cuarta Batalla, Morgoth envió un nuevo ataque contra Eithel Sirion; allí murió Galdor el Alto, y todo pareció perdido pero Húrin, que apenas alcanzaba la edad adulta dirigió a su pueblo y masacró a los orcos que los atacaban venciendo en esa parte de la batalla. Fingon lo pasó peor defendiendo sus zonas, y sólo se salvó por la llegada de refuerzos desde las Falas.
La siguiente gran batalla fue en la que los hombres más tuvieron que decir, para bien y para mal, pero será motivo de la próxima clase, sólo decir que Húrin ganó gran renombre en los actos de entonces y que se le considera el mayor de los guerreros humanos de todos los tiempo gracias a sus actos de valentía y arrojo.
Los hombres llegaron y ayudaron a los elfos en su lucha contra Morgoth, pero algunos también se unieron al Enemigo. Desde entonces siempre hubo esa dicotomía entre los Segundos Nacidos. Por ellos se salvaron los Eldar de mayores derrotas pero por ellos también encontraron el final de sus largas vidas elfos poderosos. Tal vez mirando la historia desde un punto de vista perverso, podríamos concluir que sin Beren Finrod y Thingol seguirían vivos; sin Turín Nargothrond no hubiera caído, sin Tuor Maeglin no hubiera traicionado a Gondolin y se mantendría en pie.
Parece que hasta los grandes héroes de los hombres les trajeron el fin a las obras de los Noldor. ¿Injusto ese comentario? Probablemente, no digo que sea mi opinión, pero uno de mis deberes es que os cuestionéis la historia y busquéis otros puntos de vista a las situaciones.
Dicho esto, sabemos también que de no ser por las uniones entre elfos y hombres probablemente Morgoth estaría aun hoy sentado tranquilamente en su trono y seguramente nosotros no estaríamos aquí, pero bueno del viaje de Earendil hablaremos en la última clase.
Muy bien basta por hoy, una clase complicada de dar ya que necesito casi todo el rato contar acontecimientos que se incluirán en las siguientes, pero tampoco es posible darlas sin poner esta primero. Pagais la novatada, a ver cómo lo arreglo para el siguiente curso. Disculpad las molestias que esto trae consigo, uno no ve lo bueno o malo que es el temario en estos aspectos hasta que afronta las clases en profundidad.
TAREAS
1.-¿Dónde ocurrió el primer encuentro entre Finrod y los hombres? ¿Cómo se produjo y por qué estaba Finrod por allí?
2.-¿Crees que a los Eldar les fue positiva o negativa la “ayuda” de los Segundos Nacidos? Justifica la respuesta.