CLASE III: NIRNAETH ARNOEDIAD. DESARROLLO, CAUSAS Y CONSECUENCIAS.

 

 

Hoy trataremos sobre la última de las grandes batallas de Beleriand, el último gran intento de los Eldar y los Edain de derrotar al poder del Enemigo; la última vez que los elfos desafiaron a un Vala a una lucha abierta.

 

Como cuentan las crónicas que Maedhros el manco, heredero de Fëanor aunque nunca Rey Supremo de los Noldor, preparó la estrategia de esta gran batalla. Trazó una serie de alianzas destinadas a derrotar al Enemigo en Batalla.

 

Nunca habían sido los hijos de Fëanor unos grandes diplomáticos, pero sin duda Maedhros se había ganado el respeto de sus congéneres en múltiples ocasiones, y compensaba de esa forma muchas de las malas acciones de sus hermanos. Así que cuando él comenzó a trazar las alianzas muchos respondieron viendo una última oportunidad. Pero no recibió tanto apoyo como hubiera querido. Debido a los actos viles de sus hermanos sólo una pequeña compañía acudió desde Nargothrond, y de Doriath tampoco recibieron ayuda, ya que obligados por el Juramento habían reclamado altivamente la devolución del Silmarill.

 

Sin embargo el Noldo consiguió la importante ayuda de los Naugrim, los enanos de Nogrod y Belegost que forjaron armas y armaduras para los Eldar y los acompañaron a la guerra. Los hombres de Bór y Ulfang fueron entrenados y armados y acudieron más hombres desde el Este. Además los hombres de la Casa de Hador y los Haladin también se unieron a la alianza. Junto a ellos Fingon Rey Supremo de los Noldor aunó las fuerzas con su amigo Maedhros e incluso a Turgon le llegaron noticias en su escondida Gondolin.

 

El primer golpe fue importante, los orcos fueron expulsados de todas las regiones septentrionales de Beleriand y los elfos tuvieron una primera victoria. Cuentan las crónicas que aquí hubo un error, ya que Maedhros se había precipitado cuando no estaban sus planes trazados del todo y que aunque consiguió una primera victoria, llevó la advertencia a Morgoth cuando de  haber mantenido los planes ocultos algo más de tiempo hubiera podido optar por una victoria definitiva, ya que el Enemigo aprovechó esa advertencia para introducir espías entre los hombres y unir traidores a las huestes de Maedhros, lo que como veremos a continuación selló el destino de la guerra.

 

La estrategia Noldorin era simple. Maedhros avanzaría desde el este provocando la salida de las huestes del Enemigo Mientras Fingon esperaba la señal convenida momento en que cargaría desde el oeste y pillarían así los ejércitos de Thangorodrim entre el martillo y el yunque.  Para mayor gloria, Turgon se unió contra todo pronostico y sin duda aquella pudo ser la mayor victoria de los eldar. Pero como hemos dicho el Enemigo estaba avisado y eso fue la perdición de los elfos. Una hueste pequeña avanzó sobre las colinas fortificadas que defendía Fingon y los provocó hasta que consiguió que cargaran contra ellos. Fue la pequeña tropa de Nargothrond la que no pudo evitar que la furia les invadiera al ver como ejecutaban a Gelmir, un prisionero de nargothrond y hermano de Gwindor, que capitaneaba la hueste.

 

Así empezó la batalla en ese lado, y empezó también la derrota, cayendo en la trampa de Morgoth. Sin embargo esa primera carga fue tan potente que estubo a punto de rebentar dicha trampa y tornar el rumo de la historia, ya que antes de que pudieran restablecerse el ejercito del oeste de Morgoth fue barrido y los estandartes de Fingon hondearon ante los muros de Angband, y los elfos de Nargothrond irrumpieron en los portales y mataron a sus guaridas en las mismas escaleras de Angband, pero las huestes que Melkor tenía escondidas eran demasiadas y en ese momento salieron por de las múltiples cavernas  rechazando a Fingond e los muros con muchas pérdidas.

 

Fue entonces en el cuarto día de lucha donde comenzaron las Lágrimas Innumerables, pues como dicen las crónicas “no hay canto ni historia que pueda contener tanto dolor”. La retirada fue dramática, muchos cayeron entre ellos Haladin y la mayor parte de los hombres de Brethil, y en la noche del quinto día de lucha las huestes de Hitlum fueron rodeadas en las llanuras y pareció el fin, pues no había señal de Maedhros y Turgon estaba lejos en el sur. Pero los Gondolindrim avanzaron en formación a buen pasó y al fin sonaron las trompetas de Maedhros y los orcos fueron de nuevo derrotados y las tornas de la batalla volvieron a girar y yo soy de los que opino que pudo haberse ganado de no ser por la traición de los Hombres.

 

El resto de las huestes de Morgoth salió de Angband, y entre ellos los grandes gusanos capitaneados por Glaurung, junto con Balrogs y lobos y el terror que probocava el gran gusano era tal que consiguieron separar a los ejercitos Noldorim.

 

En ese momento muchos de los orientales de Ulfang huyeron pero sus hijos y sus huestes se cambiaron de bando atacando la retaguardia de los hijos de Feanor que se vieron atacados por tres frentes. Su ejército fue totalmente destrozado. La última defensa la hicieron los enannos de Belegost que mantuvieron a ralla a los dragones, Azaghâl, señor de Balegost fue capaz de herir al Gran Gusano y hacer que se retirara y con él las otras bestias de Angband, aunque le rey enano murió por ello, y con él se acabó la lucha por parte de sus congéneres que lo levantaron del campo de batalla y se lo llevaron a su tierra.

 

En el otro lado Gothmog, seños de los Balrogs y alto capitán de Angband lideró la cuña que separó a Turgon de Fingon y acabó luchando con el Rey Supremo de los Noldor, pero como tantas otras veces el señor de los Balrogs no luchó limpiamente contra los poderosos entre los Eldar, y otro Balrog llegó por la espalda de Fingon arrojandole un cinturón de fuego. Tras eso el hacha de Gothmog cayó sobre el yelmo de Fingon, acabando con su vida.

 

Pero Turgon sobrevivió y retrocedió hasta los pasos del Sirion y allí Húrin y Huor y los hombres de la casa de Hador resistieron y sirvieron de retaguardia de los Noldor, porque en palabras de Huor, “ de Gondolin vendrá la esperanza de los Elfos y los Hombres”.

 

Dicen las crónicas que de todas las hazañas de los hombres en Beleriand la ma´s grandes fue la última resistencia de los Hombres de Dor-lomin. Palmo a palmo se retiraron hasta ponerse detrás del Marjal de Serech donde ya no cedieron más. Cuentan las crónicas que entonces todas las huestes de Angband los rodearon e hicieron un puente con los muertos y al oscurecer  del sexto día cayeron todos salvo Hurin que fue capturado vivo por orden de Morgoth. Así termino la Nirnaeth Arnoediad.

 

Como consecuencia los reinos de los hijos de Feanor ya no existían, ni el reino de Fingon ni los hombres que lo servían. Hithlum fue entregado a los orientales por Morgoth y los elfos supervivientes fueron llevados como esclavos. Muchos se refugiaron en las Falas, otros en Nargothrond o en Doriath, reinos que aun sobrevivían como Gondolin, pero la guerra estaba ya perdida. Morgoth era señor de Beleriand. Atacó y destruyó los Puertos y Círdan y el resto de su pueblo debió huir por mar a la Isla de Balar y se establecieron también en las Desembocadura del Sirion.

 

 

 

TAREAS

 

1.-¿Qué destino le reservó Morgoth a Hurin?

2.-Después de esto,…, vuelve a responder la segunda pregunta de la clase anterior: “¿Crees que a los Eldar les fue positiva o negativa la “ayuda” de los Segundos Nacidos? Justifica la respuesta.”

 3.-¿Crees que acertó Nargothrond al no enviar más tropas. Hubiera cambiado el rumbo de la batalla de contar los eldar con todos sus miembros incluyendo  a los de Doritah y Nargothrond?

4.-¿Hubieras cambiado algo en la manera de actuar de Maedhros, ya fuera diplomatica o estratégicamente?