De los Espíritus en Arda
La clase de hoy, como primera que es, será una introducción a las diferentes clases de espíritus que podemos encontrar en nuestro mundo, según una de las posibles divisiones. Será, por tanto, más breve que las que seguirán, y con menos contenido: poco que aprender, pero algo sobre lo que reflexionar.
Vayamos a ello.
A la hora de dividir los espíritus que pueblan Arda, las clasificaciones pueden ser muy variadas y dispares. En esta asignatura, vamos a dividirlos en tres grupos: dos básicos, fácilmente identificables con un mínimo conocimiento de Historia y los diversos mitos y leyendas de este mundo; y un tercero que engloba los casos polémicos, de difícil o dudosa clasificación.
El primer grupo, el que menos trataremos en las clases, es el de los Eruhíni, los Hijos de Ilúvatar. En él se incluyen, básicamente, los supuestos depositarios del destino de Arda, aquellos para los que el Mundo fue, en cierta manera, concebido, y que están bajo el juicio de Námo, también llamado Mandos. Como todos sabemos, eso incluye a los Elfos y los Hombres, los Primeros y los Segundos Nacidos, frutos únicamente de la mente de Eru y de sus propias acciones. Además, engloba también a los Enanos, pues si bien fueron creados por las manos de Aulë, fueron acogidos como hijos adoptivos por Ilúvatar, y se les concedieron poderes semejantes en cuanto al gobierno de sus destinos.
Algunos discutirán que ni Elfos, ni Enanos, ni Hombres somos espíritus, pero muy pocos mantendrán que somos simplemente carcasas de carne, hueso y vísceras. Todo ello se hablará más adelante, cuando comentemos la división élfica del ser en fëa, indo y hroa, pero por ahora baste decir que los Eruhíni son lo que se puede definir como seres corpóreos con un alma, un espíritu, que en cada raza adquiere proporciones y destinos distintos, y que nos permite ser, como he dicho antes, dueños de nuestro propio provenir. Lo que nos hace Hijos de Eru, en definitiva, es dicho espíritu, no el cuerpo carnal.
El segundo grupo, posiblemente aquél en que la mayoría de vosotros pensáis al leer el título de la asignatura, es el de los Ainur: primeros vástagos de Eru, hijos de su mente, de su pensamiento.
Dentro de este grupo también se establecen diferencias: la primera, la separación entre los que decidieron bajar a Eä y los que quedaron en los Palacios Intemporales. Y la segunda, entre los que bajaron al Mundo que Es, respecto a su poder de creación en Arda o, más bien, a la amplitud de la parte de la mente de Ilúvatar de la que fueron creados: por un lado están los Valar, los Poderes de Arda, y por otro los Maiar, más cercanos a la existencia de los Eruhíni, en general.
Dentro de estos dos últimos grupos también podemos hacer diversas divisiones, siguiendo varios criterios, pero entraremos en ellas más adelante.
El tercer grupo, como ya he dicho, engloba aquellos seres que no hemos sido capaces de situar en uno u otro grupo, o en alguno de diferente. Comprende seres tan dispares como los Nazgûl, los nueve Espectros del Anillo, y los Ents, los Pastores de Árboles. Cuesta aceptar que estén dentro de un mismo grupo, pero como ya he dicho este agrupamiento no está aquí por razones de similitud entre sus componentes, sino por imposibilidad de situarlos en alguno de los otros dos. ¿Son los Ents Maiar? ¿O quizá Hijos de Ilúvatar en la misma medida que los Enanos? ¿O son, simplemente, seres con espíritu propio pero de diferente tipo? ¿Y los Nazgûl? O los Tumularios, pongamos por caso.
Ésta es la clase de preguntas que nos haremos más adelante en la asignatura, y entre todos buscaremos una respuesta.
Dicho esto, doy la lección de hoy por acabada. Espero no haberos asustado demasiado con tantos nombres y divisiones: tomado con calma y por partes, como haremos a partir de ahora, la cosa se aligera.
Las tareas que tenéis que mandar a mi despacho (narya (arroba) elcea.es), con asunto Tarea I Espíritus - Nombre del Alumno, para la próxima clase, son las siguientes (recordad que me interesa más que justifiquéis, que argumentéis con vuestras propias palabras vuestras respuestas, que no que busquéis citas y pasajes como justificaciones y argumentos.):