Melkor y los Aratar
Hoy hablaremos de uno de los grupos en que se dividen los Valar, los Aratar, y por contraposición a ellos, de Melkor. De todos los seres de los que hablaremos hoy se tiene bastante información, llegada por boca de los Noldor exiliados que, en su día, “conocieron” a los Poderes. Tengamos en cuenta que la información que nosotros hemos recibido, por mucho que sea bastante extensa en comparación con la que tenemos de otros campos, ha pasado por diversos seres antes de llegarnos, hoy y aquí, y puede que no sea igual a la de la fuente original. Es, a fin de cuentas, un relato de pasó de Valar a Elfos, y que los Elfos esparcieron entre ellos, y a partir de algunos llegó a la Tierra Media. Un relato, a fin de cuentas, subjetivo, del que no tenemos manera ya de saber si se ajusta fielmente a la realidad o ha sido distorsionado.
Lo que sabemos nosotros es lo que os voy a explicar hoy, aún a riesgo de incongruencias (o no) con la realidad que sucedió.
Los Aratar, también conocidos como Los Exhaltados, Los Ocho, Los Sagrados de Arda o Los Principales de Arda, forman parte de los Ainur, y más en concreto de los Valar. Cómo algunos de sus nombres indican, son los ocho Valar más conocidos y venerados, los mayores en poder dentro de su grupo de “iguales”.
Los Valar, como Ainur que son, no poseen una forma física propia, y por tanto ningún género en realidad, pero diversas cualidades de sus temperamentos y espíritus les hicieron escoger formas femeninas o masculinas. De los Aratar, cinco adoptaron formas masculinas y tres femeninas.
El soberano de todos ellos, a efectos prácticos, es Manwë, nombre que significa Ser Bendito y que deriva del Valarin Manāwenūz, de significado equivalente. Es el mayor en poder dentro de los Aratar (y, por tanto, de los Valar), siendo el predilecto de Ilúvatar y el más semejante a él en pensamiento. Se considera hermano en pensamiento de Melkor, y esposo de Varda por razones semejantes.
Su poder se centra en aquello relacionado con el aire: el viento, el cielo, las nubes, las nieblas… Por ello mismo, en la forma corpórea que adoptó resalta el azul, en sus ojos, vestiduras y en el cetro de zafiro. Reside el Ilmarin, en la cumbre del Taniquetil, junto con su esposa, y es ahí donde recibe la información que grandes águilas bajo su mando le traen desde todo Arda.
Se dice que, pese a ser el más poderoso, en su mente no hay idea del mal, por lo que en lucha con su hermano Melkor no le es fácil concebir las razones y motivaciones de este último, pues no hay cabida para los pensamientos que le inflaman en la mente de Manwë.
La más poderosa entre las Valiër y esposa de Manwë, como ya se ha dicho, es Varda. Más conocida por otros nombres, como Elbereth, Gilthoniel, Tintallë, Elentári… Su poder está muy relacionado con todo aquello que sea luz, y en especial con las estrellas, que fueron su mayor obra dentro de Arda, por la que los Eldar la veneran por encima de cualquier otro Vala o Valië. Por ello, también, se la relaciona en cierto con aquellas materias luminosas o que parecen serlo, como la propia luz, la nieve, el blanco puro… Habita en Oiolossë, en las nieves eternas, junto a Manwë, y junta él vela por Arda, oyendo las voces y sonidos que transportan los vientos de su esposo.
Al parecer, en su mente la idea del mal sí existe, y pudo prever las acciones de Melkor antes que ningún otro, motivo por el que Melkor le teme y le odia más que a nadie.
Tras Manwë y Varda, el siguiente en poder es Ulmo, Señor de las Aguas. Como su propio nombre indica, el elemento con el que más se identifica y en el que se basa su poder es el agua. Vive, por ello, en el Mar, y se dice que, aunque no guste de pisar la tierra ni usar vestiduras como los demás Valar, su poder llega a través de ríos y fuentes a todo Endor. Es el más cercano a los Eruhíni, aunque no guste de entrometerse en sus asuntos, por la proximidad de su elemento con los Hijos de Eru, y vela por ellos en todo momento, incluso cuando Hombres y Elfos desobedecen los mandatos del resto de Valar.
Pese a sus constantes viajes por todo curso y fuente de agua, no suele ser visto en forma corpórea, ni suele asistir a los concilios de los Valar a no ser que él mismo considere que los asuntos tratados son de suma importancia.
Tras Ulmo, viene Yavanna, la Dadora de Frutos, también conocida como Kementári, Reina de la Tierra. Es la esposa de Aulë, y siente afinidad por todo aquello que crece y habita sobre la tierra: animales y plantas son los elementos que caracterizan su poder. En su forma corpórea se la conoce como una alta mujer vestida de verde, o bien como un árbol alto y coronado por el Sol, con las raíces bebiendo de las aguas de Ulmo y las ramas mecidas por las brisas de Manwë.
Todos los olvar, aquellos seres que crecen en la tierra, y todo kelvar, aquellos que corren y vuelan sobre la tierra, están bajo su protección.
Aulë, el esposo de Yavanna, también basa su poder en la tierra, aunque en su materia y no en los entes que la habitan como ella. Es también conocido como El Herrero, debido a su habilidad para moldear la materia y crear nuevas cosas, así como con otros nombres como Návatar o Mahal, para los enanos.
Éstos últimos fueron los que más le admiraron y del que sacaron buena parte de sus cualidades con el metal y la roca: no en vano fueron creados por él, insuflados luego por la Llama Imperecedera y convirtiéndose así en Eruhíni, pero sin dejar de ser, en realidad, Hijos de Aulë.
Se dice que su pensamiento y poder eran muy semejantes en naturaleza a los de Melkor, que ambos compartían el deseo de crear.
Tras Aulë viene Námo, más conocido como Mandos, El Juez. Es, junto a sus hermanos Irmo y Nienna, uno de los Fëantúri, los amos de los espíritus, y en eso basa su poder. Es el guardián de las Casas de los Muertos, en dónde convoca los espíritus de aquellos que murieron por muerte violenta. Habita, junto a su esposa Vairë, en las Estancias de Mandos, y se dice que conoce todo aquello que ha sucedido y aún lo que está por suceder, a menos que dependa únicamente de Ilúvatar.
Como Juez de Arda, sus designios son órdenes y deben cumplirse, aunque sólo juzga y condena por mandato de Manwë
La hermana de Mandos, Nienna, es la siguiente. Conocida como la Plañidera, conoce el dolor del mundo y de todos los seres que lo habitan y se lamenta por él. Habita sola en el límite del mundo, en unas casas que miran hacia el vacío desde los Muros del Mundo, saliendo poco pues en su dolor no gusta de la alegría que se respira en Valinor. El gran poder de Nienna es la sanación del espíritu, pues no llora por sí misma: su llanto y sus palabras transforman la pena y el dolor de otros en sabiduría, compasión y esperanza.
Se dice que solía visitar con frecuenta las Estancias de Mandos y las Casas de los Muertos, en donde da consuelo y esperanza a los que allí habitan.
Y, por último, el octavo de los Aratar es Oromë. También conocido como Araw, el Cazador o el Gran Jinete, se le relaciona con la caza, los bosques y los caballos y los perros, así como con sonido de los cuernos. Poderoso y de gran cólera, fue de entre los Valar el que más amó la Tierra Media y el que más a regañadientes salió de ella.
Contaba con un veloz caballo, de nombre Nahar, y el gran cuerno Valaróma, con los que cazaba bestias de Melkor, a las que el sonido del cuerno aterrorizaba, al igual que a su señor. Fue él quien, en una de sus cabalgatas, encontró por primera vez a los Elfos y les dio a conocer, por primera vez, la existencia de los Valar, su sabiduría, y la tierra de los dioses.
Fuera de los Aratar, encontramos a Melkor, de quien se dice que era realmente el mayor en poder y aquél que más fácilmente podía conocer las mentes de los demás Valar, pues tenía en la suya parte de todas. Su interés por el conocimiento, la creación y las artes se transformó en deseo de poder, y sus acciones posteriores conllevaron que dejara de considerarle un Vala, aún cuando fuera el mayor en poder.
Su forma era oscura, y terminó perdiendo la facultad de cambiar y quedando en el cuerpo de un gran guerrero negro, con lo que también se hizo susceptible a los ataques corpóreos sin mayor opción de reparación. Por ello, se dice que desde que Fingolfin, en heroico duelo con él, le hirió el pie, cojeaba, y que las cicatrices de las heridas que le provocó Thorondor al rescatar el cuerpo del Rey Elfo nunca desaparecieron de su rostro.
Muchas más son las cosas que podrían decirse de Melkor, también conocido como Morgoth, el Enemigo Oscuro, pero el tiempo apremia. Analizad la información dada en clase, y para la próxima, respondedme a las siguientes preguntas (recordad que me interesa más que justifiquéis, que argumentéis con vuestras propias palabras vuestras respuestas, que no que busquéis citas y pasajes como justificaciones y argumentos.):
1. ¿Por qué crees que dejó de incluirse a Melkor en el grupo de los Valar, si era una cuestión de poder y espíritu? ¿Y por qué se le excluye de los Aratar, si era mayor en poder que los demás? Justifica tus respuestas.
2. Busca información sobre Melkor y sus actos y responde: ¿crees que hubo alguna situación que, de darse de otro modo, podría haber influido en su “maldad” posterior? ¿Cuál piensas que fue el punto de inflexión para que Melkor se pusiera en contra de los demás Valar, si es que lo hubo?
3. En la clase he dicho que Varda vio las intenciones de hacer el mal de Melkor. ¿Piensas que eso puede querer decir, en cierto modo, que en Varda existe una potencialidad hacia el mal? Justifícalo.
4. Si tuvieras que elegir uno de los Aratar con el que identificarte, al que adorar (en cierto modo, ¿cuál sería? ¿por qué?
5. ¿Cuál crees que fue el Vala o la Valië que más influencia tiene o tuvo en cada una de las razas de los Eruhíni (Elfos, Enanos y Hombres)?