Maiar I
Hoy vamos a hablar sobre los Maiar. Son muchos, aunque en su mayoría poco conocidos, y por ello nos vamos a centrar en aquellos de los que más información tenemos o que, por lo menos, conocemos de más fuentes e historias.
Para empezar, charlaremos un rato sobre los balrogath, un conjunto de maiar muy presente en las historias antiguas. Después hablaremos de una “pareja” de maiar a los que los relatos suelen referirse conjuntamente, Ossë y Uinen. Y, para finalizar, hablaremos de aquellos individuales del bando de los Valar como, por ejemplo, Eonwë.
La palabra balrogath, como todos habréis supuesto ya, se refiere al conjunto de maiar a los que, individualmente, se daba el nombre de balrog. Posiblemente algunos estaréis acostumbrados a usar el plural de la lengua “común”, balrogs, y otros veréis que no es un plural simple en Sindarin, el idioma de origen de la palabra. No pretendo entrar en detalles, pues no es en esta materia en que deberían tratarse las diversas formas de plurales y la validez de cada una, pero sí deciros que, a día de hoy, hay varias maneras de nombrar a ese conjunto de maiar (balrogath, belryg, balroeg, balrogs). En esta clase mantendremos la denominación balrogath cuando nos refiramos al conjunto al completo, y balrogs cuando hablemos de un par de ellos sin englobarlos a todos.
Dicho esto, ¿qué eran, o son, los balrogath? La respuesta es simple: maiar de Aulë o bien de Melkor, al servicio de este último. Su nombre significa Demonio de Poder, y es traducido al Quenya como valarauco (sg.) y varalaraucar (pl.). Cómo características comunes, que les definen como conjunto, encontramos su apariencia de seres humanoides de fuego y tinieblas, y la elección de látigos flamígeros, mayoritariamente, como armas.
Una de las dudas comunes es su número: claramente, al ser denominados como conjunto en varias fuentes, había más de uno y de dos, ¿pero cuántos? Sabemos, a ciencia cierta y sin dudas, de la existencia como mínimo de tres: el Daño de Durin, aquél que encontró la Compañía en las minas de Moria, y los dos que cayeron en Gondolin: Gothmog, el señor y capitán de todos ellos, derrotado por Ecthelion, y otro derrotado por Glorfindel.
Ahora bien, otras fuentes nos hablan de unos 48 balrogs caídos en Gondolin, y aún en otros textos encontramos otro nombre, Lungorthin, que unos sostienen se refiere al mismo Gothmog y otros que era un balrog distinto. Con esta información, nos queda una aproximación de entre 3 (aquellos de los que sabemos a ciencia cierta su existencia) y 49 (los 48 de Gondolin más el Daño de Durin). Sin duda una gran diferencia entre uno y otro número, y aunque los sabios se inclinan por un número pequeño de ellos (entre 3 y 7), siempre es importante tener todos los datos para poder formar una opinión propia.
Otras fuentes de discusión al respecto de los balrogath es su tamaño, que unas fuentes marcan como descomunal y otras no más que de la altura de un hombre, y el hecho de si tenían o no alas y si, de tenerlas, eran o no funcionales. Sabemos, eso sí, que no eran una raza como tal, sino una agrupación de entes individuales con características comunes. ¿Podría ser, pues, que unos fueran mayores y otros de estatura humana? ¿Qué unos tenían alas y otros no?
Cómo os habréis dado cuenta, pese a ser un grupo de maiar bastante conocido, plantean muchos interrogantes que a día de hoy no podemos resolver de manera definitiva, pues no tenemos manera de volver y verlos por nosotros mismos. Podríamos, en verdad, buscar a los miembros de la Compañía, como el Rey Elessar, y preguntarles sobre su encuentro en el Puente de Moria, aunque dudo que sea un asunto de tan vital importancia.
En cuanto a los siguientes maiar de los que vamos a hablar hoy, posiblemente algunos de los que vengáis de las costas habréis oído hablar de ellos, sea con estos u otros nombres. Se trata de Ossë y Uinen, maiar de Ulmo. Son conocidos como esposos, si bien sabemos que esa relación dentro de los Ainur se usaba para designar una fuerte cercanía en objetivos, pensamientos y conocimientos, más que en una relación en sí.
Así pues, ambos eran señores, bajo la autoridad de Ulmo, de los mares, y por ello son tenidos en gran estima y respeto por los marinos. Especialmente en Númenor eran venerados, aplacados si hacía falta, para que les propiciaran buenas travesías.
Uinen, cuyo nombre en valarin se dice que significa, simplemente, “alga”, es la Señora de las Aguas Calmas, llamada también Señora de los Mares, y es aquella cuya intervención buscan más los marinos, bien para que les sea propicia o bien para que calme a Ossë, Señor de las Olas.
Ossë es amante de las tormentas y el rugido de las olas, y su naturaleza algo beligerante le llevó en un principio a unirse a los seguidores de Melkor, aunque fue convencido por Uinen para que volviera al lado de Ulmo. Se dice que él trabó fuerte amistad con los Teleri y les enseñó el arte de la construcción de barcos, así como convenció a Ulmo para que anclara Tol Eressëa en un lugar accesible para él. Además, fue Ossë quien, en la Segunda Edad, levantó la isla de Númenor de las profundidades del mar.
De Uinen se conoce menos, si bien es cierto que su naturaleza tranquila la hace menos propensa a actos que perduren en la historia. Es querida por todos aquellos que se adentran en el mar tanto como Ossë es temido.
Finalmente hablar de ciertos maiar individuales poco conocidos y, por tanto, de los que se tiene poca información. Tal es el caso de Eonwë, heraldo y portaestandarte de Manwë. Se dice de él que en la lucha podía bien ser comparado a los valar, pues es el maia más poderoso y el de más pericia en el uso de las armas. Se dice que fue el encargado de llevar a Eärendil frente a los valar, y también aquél que juzgó a los elfos y otorgó mayores dones a los Edain frente a los Hombres del Este, además de perdonar la vida a Maglor y Maedhros cuando se colaron en su campamento para robar los dos Silmarilli restantes.
En algunos textos se le llama Fionwë o Úrion, y se dice que es hijo de Manwë y Varda, aunque se rechaza ese lazo de parentesco por la imposibilidad de los Ainur, en su forma pura y salvo en casos muy excepcionales como el de Melian, de engendrar progenie. En esos textos se menciona también su amor por Urwendi, más conocida como Arien, y su papel en el Gran Final de Arda. Es, junto con Túrin Turambar, uno de los candidatos a ser el Daño de Melkor. También se menciona Nornorë como nombre del heraldo de Manwë, aunque no sabe a ciencia cierta si se refiere al mismo ente o es una simple confusión.
También es un caso semejante el de Ilmarë, doncella de Varda, que en algunas fuentes se llama Erinti y se la nombra hija Manwë y Varda y hermana de Fionwë.
Muchos otros podrían mencionarse, pero no hay tiempo para ello. Para la próxima clase, responded a las siguientes preguntas, justificando vuestras opiniones: