Otros espíritus I
En la clase de hoy vamos a hablar de aquellos “otros” espíritus que puede, o no, haber en este mundo. Al ser, en realidad, una cuestión de ideas propias, no vamos a ahondar en lo que son o no son los seres presentados, sino más bien dar pie a que pensemos, cada uno por su cuenta, qué creemos sobre ellos y en qué nos podemos basar para esclarecer un poco más, si es posible, su procedencia y la posesión o no de espíritus por su parte.
Vamos, que sólo pretendo sacar algunos temas que quizá se nos hayan pasado por alto o quizá algunos nos preguntemos a veces, y ver qué opciones podemos tener para clasificarlos. Cómo índice, deciros que en esta clase vamos a hablar de olvar y kelvar y aquellos seres que más relación tienen con ellos, de los Nazgûl, los Tumularios, y otros seres de índole semejante.
Empecemos, pues, con los olvar y los kelvar. La primera pregunta que posiblemente surge a algunos es ¿qué son? La respuesta, por una vez, es simple: los olvar son aquellos seres que pueblan la tierra, enraizados en ella, desde el musgo de las piedras al más alto de los árboles: las plantas. Y los olvar son aquellos que lo recorren, bien por aire, por agua o a ras del suelo: los animales.
Y la pregunta más controvertida es, tanto en Endor como en muchos otros mundos: ¿tienen alma, tienen espíritu? Aquí la percepción de cada uno puede, y es, muy variada. A muchos de los que forman vínculos con algunos de ellos les puede parecer que, en cierto modo sí. ¿Cómo puede un jinete pensar que su corcel, su compañero de fatigas que más de una vez le ha llevado por el camino correcto o se ha opuesto fervientemente a sus directrices, no tener alma? ¿O cómo puede, para un jardinero, no tener espíritu aquél árbol que ha visto crecer, aquella planta que llena el aire con sus perfumes? Para los elfos, que tienen sus sentidos mucho más despiertos en estos temas, puede ser incluso un tema más complicado, o más simple por el profundo conocimiento que tienen de estos seres.
Con los kelvar suele ser mucho más fácil entender la idea de que posean un espíritu propio: podemos, al fin y al cabo, reconocernos en ellos. Podemos leer emociones en sus rostros, en sus acciones, vemos claramente cómo se comunican unos con otros.
Con los olvar, por el contrario, la relación no es tan directa: no tienen rostros que sepamos leer, no interactúan con el mundo del mismo modo que nosotros.
Pongamos como ejemplo a los zorzales de Erebor, antigua raza de aves de esa región que, según se dice, entablaron alianzas con enanos y humanos, y que podían entender el habla de los Hijos de Ilúvatar, y éstos a su vez podían comprenderles. ¿Qué eran? O el enorme pez tortuga que aparece en las leyendas de los hobbits, Fastitocalon, que se complacía en ahogar a los marineros que lo confundían con una isla. O las grandes arañas, descendientes de Ungoliant. O bien a aquellos árboles que los elfos “despertaron” en sus primeros años…
Casos más claros, y a veces más difíciles de encuadrar, que estos anteriores, son los Ents, Ucornos y las Grandes Águilas.
Los Ents, nacidos en principio de la mente de Yavanna, bien podrían compararse con los enanos, creaciones de Aulë. ¿Cuál es la diferencia entre ellos, aparte de la evidente mayor semejanza de los enanos con las otras razas de Eruhíni? Los Pastores de Árboles son seres vivientes, con sentimientos, creados como tales por una Valië… ¿Podemos decir, entonces, que poseían un espíritu? Los Ucornos son un caso aparte, pues no es fácil decir si fueron Ents mostrando su forma más oscura, o bien árboles “despiertos” mostrando los sentimientos que tan poco podemos ver en otros olvar… ¿Y el Hombre Sauce?
Las Grandes Águilas presentan otro problema: sabemos que, en un principio, descienden de Thorondor, que fue un enviado de Manwë. ¿Eran, pues, maiar encarnados? ¿Quizá solamente era maia Thorondor, y no sus descendientes? Sabemos que podían hablar, pero conocemos otros kelvar con ese don. ¿Cómo los clasificamos, pues?
Podríamos hablar de otros seres con características semejantes, como Huan, pero creo que con estos ejemplos tenemos suficiente para un rato de pensar.
Después, tenemos a los Nazgûl, ya fuera de los kelvar y olvar. Eran los espíritus de nueve reyes, seducidos y corrompidos por Sauron. En un principio, eso los clasificaría como Eruhíni, pero ¿tendrían los “privilegios” que se les otorgó a los Hijos de Eru? ¿Eran mortales del mismo modo que los cuerpos que anteriormente ocuparon? Claramente no, del mismo modo que los demás espíritus que hemos tratado tampoco lo son. ¿Pensaban, sentían por si mismos? Yo, personalmente, lo dudo. Entonces, ¿podemos seguir pensando en ellos como espíritus Eruhíni? ¿O no tiene ese factor nada que ver?
¿Y los Tumularios? Se dice que eran demonios cuyo cuerpo había sido destruido y buscaba otros cuerpos en que habitar. De eso, podemos deducir que eran, en cierto modo, espíritus. ¿Espíritus de qué? ¿Humanos malvados, maiar desencarnados? La palabra demonio nos lleva, generalmente, a pensar en maiar al servicio de Melkor o Sauron, pero nunca se los adscribe como tales, ni parecen tener amo más que su propio deseo de un cuerpo que habitar. Sabemos que otros seres, como Tom Bombadil, tienen cierto poder sobre ellos, pudiendo espantarlos, del mismo modo que no pueden vivir bajo la luz del Sol. ¿Qué hacemos con ellos, pues?
Otros espíritus en la misma línea son los Labios Maulladores, raza maligna de espíritus caníbales que habitaban en áreas pantanosas. De ellos tenemos mucha menos información que del resto, lo que aún nos complica más el asunto. Algunos pensarán también en los Muertos del Sagrario, pero estos sí son más fáciles de clasificar como espíritus de humanos que quedaron atados a este mundo por un juramento.
Sé que la clase de hoy es más corta que el resto, pero deja abiertas muchas más preguntas que las anteriores, ofreciendo pocas, si es que ofrece alguna, respuestas. Nos falta mucha información para ser capaces de esclarecer muchas de estas incógnitas, por lo que sólo nos queda elucubrar, con más o menos fundamento.
Dicho esto, doy la clase por terminada. Para antes del final del cuatrimestre, respondedme a las siguientes preguntas y entregadlas a mi despacho:
1. ¿Qué opinas sobre los kelvar y olvar? ¿Son seres con espíritu, aunque de otra índole que los que ya hemos tratado? ¿Sólo algunos? ¿Ninguno? Justifica tu elección.
2. Encuadra a los grupos de seres que hemos tratado en la clase en algún grupo de espíritus (de los que hemos hablado en esta asignatura o de nueva creación si lo crees necesario) y justifica el porqué de cada elección.
3. ¿Se te ocurren otros seres que puedan englobarse en estas categorías de “Otros espíritus” que hemos tratado en la clase de hoy?