Pequeña explicación de los casos
Seguro que muchos os haréis esta pregunta. Pues bien, la respuesta es fácil: los casos son variaciones de una palabra que indican la función sintáctica de esta en la oración.
Es decir, del mismo modo que la palabra varía según su número y género (gato/gata/gatos/gatas), en algunos idiomas también varía dependiendo de si hace de sujeto, de complemento u objeto directo, de complemento u objeto indirecto, de circunstancial... Es decir, si cambia de caso.
Idiomas como el Latín, el Griego, el Alemán y, por supuesto, el Quenya, entre otros, tienen casos.
Aunque no lo creáis, los casos existen para hacernos la vida fácil. Sólo con ver la palabra sabemos que función realiza en la frase, sabemos si Fulanito es quien hace la acción, quien la recibe, o si el caballo viene, va, o está quieto, por ejemplo. Y todo eso, sin tener que memorizar montones de preposiciones, que es como se suele distinguir la función en lenguas sin casos, como el Castellano.
Y, a la hora de escribir nosotros, nos sirven para dejar más claro lo que queremos decir. No hay prácticamente margen de error: cuando alguien lea lo que hemos escrito, si hemos usado los casos correctos, es muy poco probable que malinterpreten las frases.
En Quenya hay diez casos diferentes: el nominativo, el acusativo, el dativo, el locativo, el alativo, el ablativo, dos genitivos, el instrumental y el adesivo.
El nominativo es la forma básica de una palabra, la que encontraremos en los diccionarios. Es el caso que se usa para los sujetos, los atributos, los vocativos (cuando llamas a alguien, sin que haga realmente una función en la frase) y las palabras sueltas.
Es el caso que se usa para los complementos u objetos directos, y después de las preposiciones.
Es el que se usa para los complementos u objetos indirectos. Es probable que, en Quenya, se use solamente en el habla informal, aunque no es seguro.
Se usa para complementos circunstanciales, concretamente de lugar y tiempo, indicando permanencia. Es decir, para indicar que algo está o está sucediendo en un lugar o tiempo concreto. Responde a ¿dónde? y a ¿cuándo?
Es otro de los circunstanciales de lugar y/o tiempo, que indica destino. Responde a ¿a dónde?, ¿hacia dónde?, ¿para cuando?, ¿para qué? y ¿para quién? Como veis, a veces puede suplir al dativo, aunque eso es muy poco común.
Es el tercer (y último, en Quenya) circunstancial de lugar y/o tiempo, e indica procedencia, e indica origen. Responde a ¿de donde?, ¿desde donde?, ¿desde cuando? Quizá podría también responder a ¿de parte de quién?, aunque no está asegurado.
El genitivo es el caso de los complementos del nombre. En castellano solemos reconocerlo por la preposición "de" (la casa de María, la silla de madera, un vaso de agua...) En Quenya hay dos casos diferentes, para dos tipos diferentes de genitivo:
- Genitivo partitivo-derivativo (genitivo p.d.): Se usa solamente cuando indica fuente u origen (el regalo de Juan -el que él me ha regalado, no el suyo), o cuando tiene un componente "partitivo" (un vaso de agua - lo que nos importa es el contenido, no el continente).
- Genitivo posesivo-adjetival (genitivo p.a.): Se usa, como su nombre indica, para marcar posesión (la casa de María) y para adjetivar (la silla de madera)
En caso de duda, se usa como norma general el genitivo p.d.
Se usa para los circunstanciales de instrumento (de ahí su nombre) o de causa, respondiendo a ¿con qué?, ¿por causa de qué?
El adesivo viene a ser un locativo reducido. Se usa como suplente del verbo tener (que, en Quenya, no existe como tal).
Y este es el pequeño resumen de lo casos. En cada clase, cuando demos el caso correspondiente, me explayaré más con cada uno, con muchos más ejemplos. Espero que, aún siendo tan simple, os haya aclarado algunas cosas.