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-Gracias Eldawen, pero tengo poco que empaquetar asi que no tardaré mucho –contestó a su amiga, agradecida por su ayuda- creo que iré a buscarlo yo misma, no quiero que tenga que ir buscándome por todo el Centro. La noche parecía despejada, la luna estaba en su cuarto creciente, y la joven agradeció la luz que le brindaría en el camino. Debería recorrer muchas millas hasta alcanzar la costa, y una vez allí, buscar un barco que aceptara llevarla. El camino por tierra sería más peligroso viajando ella sola, y además, tardaría mucho más. Quizá llegara demasiado tarde. Era preciso acortar distancias cuanto antes, no sabía cuanto tiempo había perdido ya mientras la carta viajaba de camino al Centro. -Cuando lo tenga todo listo iré a ver a Dalin.
Se alejó con paso veloz hacia la Casa Dunedain, y no aminoró el ritmo hasta que se encontró en su cuarto. Revolvió un poco el arcón hasta que encontró su capa, y se la deslizó sobre los hombros. Esta noche agradecería llevarla puesta. Se enfundó la daga, y se colgó el arco, mientras metia un par de cosas más en su bolsa de viaje. Ahora, sola, rompió el sello de la carta, y la leyó:
“Querida Sylmarien. Las cosas no han ido muy bien desde que te fuiste. No quisimos contarte nada porque pensamos que podríamos solucionarlo. Pero el asunto se nos ha ido de las manos. Necesitamos urgentemente que vengas a Dol-Amroth. Sabemos que eso significa interrumpir el curso y dejar a medio tus estudios, pero no te lo pediríamos si no fuera estrictamente necesario. Podrás volver cuando todo esto se haya solucionado. Date prisa. El tiempo juega en nuestra contra. Tu padre que te quiere.”
Se guardó la carta en un bolsillo del chaleco, y corrió al patio.
_________________ Anar kaluva tielyanna
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