Irildë escribió:
-¿Te parecen maneras de hacerme callar para que no siga preguntando?, mientras esbozaba una ligera sonrisa.
Khal sonrió ante el comentario de la joven. La miró a los ojos y luego, guiñando el derecho añadió.
-Se me ocurre una mejor.
De inmediato mordisqueó con suavidad en el cuello de Irildë haciendo que ella soltara un pequeño suspiro. Lo acalló volviendo a besarla en los labios, con mucha más intensidad. Sus manos recorrieron la espalda de la joven mientras las de ella continuaban mesando sus cabellos, continuaron hasta impactar con la pared con cierta brusquedad pero ninguno de los dos lo sintió. Ella descubrió con sorpresa que disfrutaba de la sensación de estar atrapada entre el vigoroso cuerpo de Khal y la pared, sintiendo las musculosas formas del joven apretadas contra su cuerpo, mientras él sentía la voluptuosidad de la rohir.
La pasión fue creciendo y las manos de ambos jóvenes comenzaron a deslizarse por debajo de la ropa del otro. Las caricias alcanzaron al fin la piel, las bocas se buscaban entre sí y a intervalos caían en busca del cuello ajeno, con mayor o menor intensidad. Los suspiros llenaron la habitación, y pronto les siguieron otros sonidos más intensos.
La ropa de ambos se extendían por el suelo, sólo la falda de Irildë se mantenía puesta aunque movida de su sitio. Los jóvenes habían perdido la noción del tiempo, del lugar, de todo, sólo sus cuerpos, sólo su pasión.
Cuando volvieron a ser conscientes aun eran uno solo. El pecho de Khal descansaba sobre los de Irildë, las cabezas reposaban sobre los hombros del otro . Ambos se rieron unos momentos.
-Pues parece que para conseguir silencio no era una buena idea
-Bueno no sé si muy buena para eso, la verdad,…- respondió entre risas ella, sonriendo de manera pícara.
-Pues tendré que probar de otra manera- y diciendo eso la levantó en volandas y la llevó a la cama, donde durante un buen rato volvieron a fundirse.
Definitivamente no era una buena manera de conseguir silencio, pero sin duda no hablaron en un buen rato, luego sus pieles tapadas sólo por la sábana de Khal ambos jóvenes se durmieron, abrazados, piel sobre piel, cuerpo sobre cuerpo.